6 negocios que ganan con una puerta automática de cristal

Un cliente con andador llega a tu puerta. Suelta una mano para empujar y pierde el apoyo. La hoja pesa, así que la sujeta con el hombro mientras entra de lado.

La ley no te obliga a poner una puerta automática. El Código Técnico de la Edificación (CTE) sí te exige 0,80 m de paso libre y limita a 25 N la fuerza para abrir una puerta de salida. Hay seis negocios que ganan con una puerta automática mucho más que el resto, y cada uno por un motivo distinto: en una clínica es que nadie toque el tirador, en una residencia es que quepa la camilla de la ambulancia.

En Badra Doors Glass fabricamos puertas automáticas de cristal en nuestro propio taller desde hace 25 años. Si tu local es de otro sector, lo tratamos en páginas propias: comercios y supermercados, bares y restaurantes, tiendas de alimentación y colegios y universidades.

Puerta automática de cristal en la entrada de un negocio a pie de calle

 

 

Paso libre de 0,80 m: el mínimo que exige el CTE en cualquier negocio

El Documento Básico SUA del Código Técnico de la Edificación fija cómo tiene que ser la puerta de un itinerario accesible:

  • Paso libre de al menos 0,80 m, medido en el marco y aportado por una sola hoja.
  • Con la puerta abierta del todo, el hueco que queda restando el grosor de la hoja no puede bajar de 0,78 m.
  • Una puerta de salida no puede pedir más de 25 N de fuerza para abrirse, o 65 N si es resistente al fuego.
  • Los mecanismos van entre 0,80 y 1,20 m de altura, se manejan con una mano o son automáticos.

Por encima del CTE está el Real Decreto Legislativo 1/2013, la ley general de derechos de las personas con discapacidad, que exige accesibilidad en los locales abiertos al público.

Ninguna de las dos normas obliga a que la puerta sea automática. Una puerta manual de 0,80 m con el tirador a la altura correcta también cumple. La automática compensa cuando tu cliente entra con andador o con las manos ocupadas, porque elimina el tirador y el esfuerzo de golpe.

Clínicas y centros médicos

Entrar sin tocar la puerta

En una clínica, cada paciente que empuja la puerta pone la mano en el mismo tirador que el anterior. Con un radar de presencia, la hoja se abre antes de que nadie llegue a tocarla. El tirador desaparece.

El cristal que montamos es laminado 5+5 como mínimo, o templado de 10 mm. Si alguien golpea el laminado con una silla, el vidrio se agrieta pero se queda en su sitio.

Una sala de espera sin corrientes

Una puerta manual que se queda entornada deja escapar la calefacción en invierno y el aire acondicionado en pleno agosto madrileño. La automática se cierra en cuanto nadie cruza el umbral. Tus pacientes esperan sentados junto a la entrada, y son los primeros que notan la corriente.

Farmacias

Clientes con movilidad reducida en una entrada estrecha

A una farmacia entra mucha gente con andador o con carrito de bebé. Con una puerta pesada, esa persona tiene que sujetarla con el cuerpo mientras pasa.

Si la entrada es estrecha, una puerta de 1 hoja móvil da los 0,80 m de paso que pide el CTE sin invadir la acera ni el interior, porque la hoja corre en paralelo a la fachada.

Cierre nocturno y seguridad fuera de horario

Al terminar el turno, el selector de maniobra pasa a cierre nocturno y la puerta queda bloqueada. Una farmacia guarda medicamentos y caja durante toda la noche, así que el cristal no debería ser lo único entre la calle y el mostrador.

Por eso recomendamos completar la puerta de cristal con un cierre metálico enrollable por fuera. Fabricamos las dos cosas en nuestro taller y las instalamos a la vez, sin coordinar a dos empresas distintas.

Oficinas y edificios administrativos

Control de acceso y horario laboral

Un edificio de oficinas necesita una puerta que abra sola en horario laboral y deje de hacerlo a partir de cierta hora. El selector pasa de modo automático a salida única: desde dentro se sigue saliendo, pero desde fuera ya no entra nadie.

Si el edificio ya tiene control de acceso, la puerta se conecta a él. Trabajamos con todos los sistemas, sea de tarjeta o de código.

El RITE también exige cierre de puertas en oficinas

El uso administrativo está dentro del ámbito de la IT 3.8 del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios. Su apartado 3.8.4 pide que los edificios y locales con acceso desde la calle tengan «un sistema de cierre de puertas adecuado». Lo introdujo el Real Decreto 1826/2009.

La propia norma acepta un simple brazo cierrapuertas, así que no te obliga a automatizar. La diferencia se nota con el uso. En una oficina con visitas constantes, la puerta con brazo acaba calzada con una cuña para que no moleste. Con una automática no hace falta calzar nada.

Gimnasios y centros deportivos

Horarios largos y tráfico continuo

La puerta que instalamos en un gimnasio es la de la calle. Abre muchas horas seguidas y trabaja sin descanso a primera hora y por la tarde, así que necesita un motor preparado para uso intensivo.

Con tantos ciclos al día, las ruedas del carro y la correa se desgastan antes que en una tienda. Un contrato de mantenimiento de puertas automáticas de cristal detecta ese desgaste antes de que la puerta se pare en plena hora punta.

Peluquerías y centros de estética

Fachadas estrechas con escaparate

En una peluquería o en una óptica, la fachada suele hacer de escaparate. El modelo de 1 fijo + 1 móvil con montante superior mantiene el cristal de arriba abajo y deja la hoja móvil justo donde está la entrada.

Si el hueco es pequeño, la puerta de 1 hoja móvil da los 0,80 m de paso ocupando el mínimo de fachada. Tiene una pega: la hoja necesita un lateral libre de su mismo ancho para esconderse al abrir. Si a ese lado tienes una columna o el cuadro eléctrico, no cabe.

Residencias de ancianos

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Paso para andadores y sillas de ruedas

Por la puerta de una residencia pasan residentes en silla de ruedas y, de vez en cuando, la camilla de una ambulancia. Los 0,80 m del CTE se quedan cortos para ese uso.

Aquí recomendamos la puerta de 4 hojas, con 2 hojas móviles en el centro y 2 fijas en los laterales. Es el modelo que da el paso libre más ancho, y las dos hojas móviles abren a la vez desde el centro.

Velocidad de apertura para quien camina despacio

Un residente con andador tarda varios segundos en cruzar el umbral. Los sensores antiparón detectan a la persona en el hueco e impiden que la hoja se cierre mientras sigue ahí. El radar bidireccional adapta la velocidad de apertura a la de quien se acerca.

Horarios de apertura y control de salida

La puerta se cierra en el horario que marque el centro. Fuera de ese horario solo se abre con mando a distancia o con un pulsador interior o exterior, y siempre con autorización del personal.

Somos fabricantes, sin intermediarios. Hacemos la puerta en nuestro taller y te la dejamos instalada en 15 días hábiles, y el desplazamiento no tiene coste en toda la Comunidad de Madrid. Mándanos las medidas del hueco o llámanos al 628 56 21 56 y te enviamos el presupuesto en menos de 24 horas.