Son las nueve de la mañana, subes el cierre del local y la puerta de cristal no se mueve. Te acercas, das un paso atrás, vuelves a acercarte. Nada.
Una puerta automática de cristal que no abre no siempre está averiada. Antes de llamar al técnico hay cuatro cosas que puedes comprobar tú, sin herramientas. Llevamos 25 años fabricando y reparando puertas automáticas de cristal en Madrid, y estas son las primeras que miramos al llegar a un local.
Cuatro comprobaciones que puedes hacer tú antes de llamar
¿Le llega corriente a la puerta?
Mira primero el selector de maniobra. Si su pantalla o su piloto está apagado, a la puerta no le llega corriente. Baja al cuadro eléctrico del local y comprueba el diferencial y el magnetotérmico de la línea de la puerta.
Si saltó con una tormenta, súbelo y espera. Al volver la corriente, muchas puertas hacen un primer recorrido lento para reconocer dónde están los topes, y eso es normal. Si el diferencial vuelve a saltar en cuanto lo subes, no insistas: hay una derivación en la instalación y eso ya es trabajo de un técnico.
La posición del selector de maniobra
El selector tiene cuatro posiciones: automático, totalmente abierta, salida única y cierre nocturno. En cierre nocturno la puerta queda bloqueada y no abre desde ningún lado. En salida única abre desde dentro pero no desde la calle, así que el cliente que llega de fuera se encuentra una puerta que no abre.
Si alguien del equipo lo cambió al cerrar y nadie lo volvió a poner en automático, la puerta parece averiada sin estarlo. En los selectores de llave necesitas esa llave para cambiar de posición.
El radar, sucio o mal orientado
El radar es la caja que va encima de la puerta, en el centro del cajón. Si su tapa acumula polvo o una tela de araña, deja de detectar a quien se acerca. Límpiala con un paño seco. No pulverices limpiacristales directamente sobre ella, porque el líquido se mete en la electrónica.
Un golpe con una escalera o con un palé puede girar el radar unos grados. Entonces vigila el suelo en el sitio equivocado y la puerta solo abre cuando ya estás pegado al cristal.
Algo atascado en la guía inferior
Las hojas de cristal corren por una guía en el suelo. Una piedrecita o el borde de una alfombra bastan para frenar la hoja. El motor detecta el obstáculo, se para y a veces invierte el movimiento por seguridad.
Corta la corriente de la puerta en el cuadro y limpia la guía con un aspirador. Después vuelve a subir el diferencial y prueba.
Cuando el fallo está dentro del cajón del motor
Si la puerta tiene corriente, el selector está en automático y la guía está limpia, el fallo está arriba, en el cajón donde van el motor y la electrónica. No lo abras tú: dentro hay 230 V y la hoja de cristal cuelga del carro.

Correa y carro de arrastre
Si oyes el motor pero la hoja no se mueve, o se mueve a tirones, lo normal es que la correa haya perdido tensión o tenga dientes rotos. El carro de arrastre lleva las ruedas de las que cuelga la hoja. Cuando se desgastan, la hoja roza y el motor trabaja forzado.
La correa y el carro avisan antes de romperse. Con un mantenimiento de puertas automáticas de cristal periódico se cambian en ese punto, antes de que la puerta se pare con el local abierto.
Placa de control y motor
Si la puerta tiene corriente y no se oye nada al acercarte, el problema suele estar en la placa de control o en el propio motor. Aquí toca diagnóstico con técnico, y a veces una placa nueva de la misma marca. Reparamos puertas de Manusa, GEZE, Record, Dorma, Tormax y Portis, entre otras.
Si la puerta no cierra o se abre sola
Una puerta que se abre sola está detectando algo. El radar puede estar cubriendo parte de la acera y abrir con cada peatón que pasa por delante. En días de viento también lo activa un cartel que se mueve dentro de su campo.
Si no cierra, mira el sensor de seguridad del hueco. Una caja en el umbral o una alfombra levantada le impiden cerrar, y es justo lo que tiene que hacer. Comprueba también que el selector no esté en totalmente abierta.
Reorientar el radar o reducir su campo de detección es un ajuste que hace el técnico en la misma visita, sin cambiar piezas.
Por qué no conviene forzar la hoja a mano
Empujar la hoja con el motor conectado obliga a la correa a moverse en contra del motor, y así es como saltan los dientes. Si la puerta está bloqueada en cierre nocturno, forzarla puede sacar la hoja de la guía inferior.
Una hoja de cristal laminado 5+5 fuera de su guía pesa demasiado para moverla sin ayuda, y si cae, rompe el suelo y el cristal. Arreglar una correa sale mucho más barato que eso.
Si después de estas comprobaciones la puerta sigue sin abrir, llámanos al 628 56 21 56. El teléfono de urgencias funciona las 24 horas, los 365 días del año. La visita para darte el presupuesto de la reparación de puertas automáticas de cristal no tiene coste, y si la avería puede esperar, también puedes pedirnos presupuesto por formulario.
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